lo que (no) nos dicen los nombres de las poblaciones

De adonde provienen los nombres de poblaciones? Como algunos sabrán, hubo una época en Santiago, donde las “tomas” o campamentos eran formas legitimas de encontrar un lugar para vivir y construir vivienda. Muchas de estas iniciativas eran intensamente apoyadas desde un principio por diversas instituciones y personajes: diputados, alcaldes, la iglesia, estudiantes, cooperativas, etc. (de Ramón, 1990, Santa María 1973) . Y por supuesto casi todo el espectro de partidos políticos, desde la Partido Nacional (derecha) hasta el MAPU (izquierda).

catastro campamentos 1971. Source: Direccion general de carabineros

Catastro campamentos 1971. Source: Direccion general de carabineros

Muchos de los nombres que se encuentran en esta lista reflejan este vínculo movimiento urbano – institución organizadora. No obstante, la idea de imprimir una identidad institucional sobre los movimientos que reivindican la identidad del poblador tiene una doble lectura. Si bien algunas instituciones eran sinceras en su apoyo a pobladores, otras los usaban para obtener votos o apoyo político. Esto de obtener apoyo político ademas de conseguir de paso una imagen positiva frente a la comunidad política y social podría explicar en parte la aceptación general del “establishment” chileno de las Tomas. Y por supuesto, como los nombres reflejan el uso que le daban a las Tomas para competir entre algunas instituciones.

De todas formas, si existían serios detractores. Si promueves la auto-gestión, entonces permites un nivel de autonomía para construir colectivamente un lugar. Y esto afectaba a las inmobiliarias, ya que quedaban al margen del control de  ciertos circuitos del conocimiento y materialidad en el desarrollo urbano. Sobre todo en una época en que miles de pobladores se inscribían para obtener vivienda mediante organizaciones sociales vinculadas a la formación de tomas. Esto remplazaba el proceso habitual de obtener vivienda por medio de rancheríos, obtener un lugar en un cite u alguna otra alternativa donde el estado o sector constructor estaba en control de la mayor parte del proceso de urbanización.

Cabe señalar que, la ausencia de este sector de la construcción puede haber contribuido a la significativa explosión de participación de otras instituciones en el desarrollo urbano. La vinculación de las organizaciones de pobladores no debía responder ni estar supeditada a una constructora en aquel momento de Santiago. Pero la necesidad de legitimar la edificación de una parte de la ciudad y obtener ayuda organizacional requería de apoyo de instituciones “externas”. El resultado fue una serie de asociaciones con una gran gama de organizaciones, como se menciona al principio. Es más, sin esta re-politización (o participación de varios actores) del urbanismo quizás muchos de estas instituciones y actores hubieran quedado al margen de colaborar o encontrar formas de vincularse usando procesos urbanos como medio de comunicación. Consecuentemente, el proceso urbano es fundamental para diversificar los medios a través de los cuales se construyen relaciones humanas (e institucionales). Quizás sea cierto entonces que, el que controla el proceso se hacer ciudad, controla estas relaciones. Relaciones que en muchas ocasiones se reflejan en los nombres de los lugares.

Detengámonos un momento para juntar algunos nombres que se le han dado a sectores pobres en el pasado. Que nos dice el nombre “Rancherío”? Este nombre representa una forma de arrendamiento a familias o grupos pobres de terrenos alrededor de la ciudad. El nombre es bastante despectivo y estaba asociado al lumpen o ladrón o indígena. En cambio “Cite” o “Conventillo” son nombres que intentan imprimirle una identidad “noble” y acorde con una tendencia arquitectónica del momento. Un nombre que en realidad le resultaba interesante mas para la clase media y alta, que a los pobres que tenian que vivir en estas edificaciones. En realidad el nombre era una forma de disfrazar una realidad y un proceso de hacinamiento.

Las tomas fueron también un proceso de institucionalización de la identidad popular. De paso, al formar parte del proceso de “tomarse” un terreno, también se aseguraron de imprimir una identidad más a la ciudad y de permanecer en ella a través de la presencia de la Toma. Consecuentemente, se podría decir que urbanizar es crear (reivindicar, remplazar, mezclar, etc.) identidad.

Finalmente, por efímero que un nombre parezca, su creación refleja una simplificación e interpretacion de una identidad constituida de personas diversas ademas del proceso (muchas veces complejo) que la formo. Por eso es importante no simplificar o reducir esta etapa de Tomas en la historia urbana de Chile a una sola interpretacion. En mi opinion, refleja una reacción creativa a la necesidad de integración social, y como a través del proceso urbano esta necesidad es reconocida. Esta etapa también nos enseña a ser más críticos de las intensiones de las instituciones que participan de la integración urbana. Ya que esta relación poblador-institución refleja que tan “autónomo” o “independiente” puede llegar a ser un movimiento para modificar (o ser dueños de) la trayectoria de su propia historia.

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